¿A qué estás dispuesto para No perder tu trabajo?

Con este título se anuncia un nuevo programa de debate en una cadena de televisión privada.  Pregunta simple, teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra el país, con tantos millones de parados, la respuesta parece obvia. Pero no hay nada simple cuando analizamos los intereses de las personas que nos rodean.

Mi mundo, el de mi entorno, parece otro país. Conmigo trabajan muchos jóvenes y cuando escucho sus exigencias pienso que viven en otro lugar… A pocos veo que anteponen la superación profesional, el conseguir nuevas metas y proyección ante el consabido “no hago una hora de más” Es como si su único propósito profesional fuera salir temprano y cuanto antes mejor…

No digo que compatibilizar el trabajo con la vida personal no sea licito y un derecho para todos, pero si no se esfuerzan ahora ¿Cuándo lo harán? Si no hacen nada por su carrera profesional ahora ¿para cuándo?

Siempre que hablamos de estos temas aparecen los países como Suiza, Alemania, Inglaterra y otros muchos, como ejemplo del cumplimiento estricto del horario de trabajo pero ninguno de ellos piensa en otras muchas cosas que hacen los jóvenes de esos países para salir adelante, eso no les interesa. Cuando los escucho tengo la impresión, de que lo que en verdad les gustaría es vivir sin trabajar, que esa, es su única meta y así no vamos a ninguna parte. La generación de los padres de estos jóvenes seguro que se ha partido el lomo trabajando para mantener a su familia, para que estos chicos tengan todo lo que ellos no han podido disfrutar, pero no han sabido inculcarles que todo eso se consigue a base de esfuerzo, de superación, que nada viene regalado…

Por otra parte creo que los directivos también deberían cambiar su mentalidad en cuanto a la manera de trabajar. No trabaja más, el que más horas permanece en el trabajo. 

A mi manera de ver, el problema radica en que es mucho más fácil medir las horas que la productividad. Lo lamentable es, que muchos de esos directivos, ni siquiera están capacitados para organizar correctamente el trabajo, no les preocupa el aprovechamiento de la jornada laboral, no les importa la productividad  y así nos va.  Unos que quieren trabajar lo menos posible y los otros que  solo miden las horas en las que se está en el trabajo, qué más da lo que hagas en esas horas, cuanto de productivas son, eso no importa, eso no lo mide nadie.  De esta forma de dirigir de los unos, se aprovechan otros que han encontrado un camino para vivir sin trabajar. Sacrifican muchas horas tomando café con los jefes, adulándolos y metidos en los despachos para progresar, estos últimos son los que hacen carrera, estos son los que dirigen las empresas y los primeros siendo mucho mejores trabajadores y técnicos, nunca son tenido en cuenta, no tienen la disponibilidad que sus jefes requieren Que paradoja esta!

Tenemos que cambiar esta mentalidad, la de los unos y la de los otros… nuestro país no crecerá si no compatibilizamos el mundo profesional con el familiar pero menos crecerá si los que ascienden a directivos lo hacen solo por acumulación de horas en el trabajo (que no horas trabajadas) Por algo las estadísticas dicen que nuestro país es el que más horas ‘trabaja’ y el de menor productividad.   Señores empresarios y directivos ¿para cuándo un cambio?

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