Las despedidas…

(Imagen: http://www.sxc.hu/photo/805077/?forcedownload=1)

Odio las despedidas. Las despedidas te dejan el alma sin argumentos. Te quedas vacio de unión y te devuelven a una existencia cotidiana que te has inventado para seguir viviendo.

Las despedidas me traen recuerdos de tiempos de amores juveniles en los cuales separarse, era el equivalente al nunca más; todo era frágil y efímero. Las despedidas me traen recuerdos de todos los días felices que han quedado atrás y que no volverán a ser.

Mis despedidas siempre están relacionadas con grandes afectos, grandes amores, todo grande porque para qué despedirse de las pequeñeces.

Detrás de cada despedida el vacio y la posibilidad de un nuevo cruce de caminos. Pero cuando uno ha vivido mucho tiempo, los caminos son cada vez más difíciles de encontrar y sin horizonte.

Un día te levantas  como tantos otros días y ocurre lo inesperado. Encuentras un camino. No lo esperabas, ya no tenías fe, pero lo encuentras. Se abre majestuoso, pujante frente a ti y cuando das el primer paso, te anuncian una nueva despedida. Y no….

Me es indispensable andar y desandar ese nuevo camino. Me es indispensable descubrir los misterios que esconde, revolver cada piedra, pero sobre todas las cosas, me es indispensable seguir andando.

Me he detenido en esta despedida. Esperaré. Haré planes secretos e imaginaré momentos que no serán. Pero como eres responsable, como sabes que te espero, regresaras y volveré a caminar.

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