El deseo y la rosa

En mis sueños de pronto apareces
Una silueta delata tu presencia
No distingo tu rostro pero sé que eres tú,
cuando siento un leve olor a rosas rojas
 
La flor antes en tu mano,
ahora en mi centro, en pétalos caída
adorna el universo cercano del encuentro
alfombra granate y oro sobre el deseo esparcida
seda que separa tu piel de la mía
 
Tus manos ya se acercan, los pétalos separan
La carne se pone tersa, presiente tu venida
Y en el lugar donde antes la flor se marchitaba
Ahora está tu centro
Y tu cara frente a la mía
 
De pronto me despierto, tan solo ha sido un sueño
Me yergo sobre la cama, buscando al deseo
Cierro los ojos y solo entonces, un leve, suave, casi imperceptible olor a rosas
me transporta a otro mundo y sigo soñando contigo
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