Muchos contra uno… Hablando de Twitter

La semana pasada me llamó una amiga para contarme lo que estaba ocurriendo con un cantante famoso al que ella sigue.  Resulta que por una frase acompañada de una almohadilla seguida de la palabra “Japón” se montó casi una pequeña guerra. Acusaron al cantante de promocionarse insertando esa combinación de símbolo y palabra, en un comentario que hacía referencia a sus próximos conciertos.  Fue tal el revuelo que no conformes con emplear todo tipo de improperios para responderle, abrieron una página especial solo para criticarlo.

No me gusta el twitter. No me gusta porque las frases sueltas pierden, con frecuencia, su significado al carecer de contexto.  Reconozco que para el que tiene  noticias breves que comunicar, puede ser una herramienta. Para mí, ciudadana de a pie, persona corriente con idas y venidas intrascendentes, este plataforma carece de sentido.  A quien le puede interesar que me marcho al súper o que me voy a acostar?

Independientemente de lo que me guste o no, la plataforma es tan nueva, que evoluciona día a día… de tan nueva que es, no existen términos en castellano (al menos no los conozco) para identificar algunas de sus reglas… Lo que si existe, es un canal que permite a muchos, acceder a una cierta información, a otros, perseguir, injuriar, incriminar a personas que no les gustan utilizando como pretexto una frase casi siempre sacada de contexto.

Los criticones injuriadores, escondidos tras un disfraz de anonimato  atacan en comandita. Liberan su frustración y ocupan su tiempo libre (que debe ser mucho) en proferir insultos y abuchear a una persona por algo que esa persona ha escrito. Entonces es cuando me pregunto,  ¿es que en este país no existe la libertad de expresión? Me pregunto esto porque no se discrepa de un pensamiento, lo que se persigue es aplastarlo. No se discrepa, se injuria… Esa forma de proceder es contraria a la libre expresión. Cuando  muchos se unen para menospreciar a uno,  su actitud solo tiene un nombre; hostigamiento.

Twitter como plataforma, no es responsable per se, de esta forma de actuar… como mucho es responsable de no establecer alguna norma que evite que muchos ataquen a uno solo. No me gustan las injusticias, no me gusta que el anonimato colectivo aproveche la oportunidad para sacar sus rabias, envidias y malos pensamientos, para agredir verbalmente a alguien que no piensa como ellos o simplemente ha cometido un error de expresión.

Sigo a una luchadora por las libertades de expresión en su país, que de manera combativa solo exige que a sus compatriotas y a ella se les permita hablar y opinar con libertad. Ella es un ejemplo del buen uso de la plataforma twitter. En el fondo me alegro que no pueda ver como esa misma plataforma permite a otros, hacer justamente lo que ella con tanto ahínco denuncia.  

Cuando ocurren atropellos contra la palabra o el pensamiento de otro, siempre me queda la duda;  que hacer? Mi primera intención es responder, pero luego me pregunto si la respuesta solo permite darle cuartos al pregonero…

No me gusta la injusticia en ninguna de sus variantes, pero cuando muchos se unen para ‘vejar’ a uno solo, entonces me hierve la sangre. Los foros sociales no son plataformas muy regladas, las reglas las ponen sus participantes, pero hay cosas que no se deben tolerar…

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