La nueva revolución industrial

(Imagen: http://www.innovaser.es/)

Tengo una amiga que es profesora de un colegio público. Si es tan buena en su trabajo como lo es como amiga, seguro que es una profesora estupenda.

El otro día me contaba que está dando un curso para aprender a utilizar las pizarras digitales. Yo pensaba que solo era un sistema que permite escribir y luego borrar al estilo de las pizarras mágicas, pero resulta que es mucho más que eso. Esas pizarras están conectadas a un ordenador portátil y cuentan con un conjunto de programas educativos que se proyectan y facilitan las clases.  Le pregunté si los niños tendrían sus pizarras individuales también y me respondió que no, que eso sería demasiado caro para la educación pública.

Seguimos hablando de otros temas pero yo le seguía dando vueltas a lo de las pizarras. Me preocupa que a pesar del avance técnico de hoy, los niños sigan cargando con esa cantidad tremenda de libros en su maleta de colegio. Y da lo mismo que la maleta tenga ruedas, sigue pareciendo un esfuerzo innecesario

Le dije, saca cuentas… un ordenador escolar puede ser una inversión grande al principio pero cuando piensas en el dinero que los padres se gastan en cada curso escolar, parece un gasto nimio. Cada niño tendría su ordenador y los padres solo tendrían que comprar las actualizaciones del material escolar de cada curso.

Mi imaginación siguió volando y le dije… te imaginas que dentro de pocos años no necesitáramos la ropa tal y como la conocemos ahora… La nueva ropa sería un holograma y podrías adquirirse por Internet, accediendo a catálogos, incluso, a los de grandes diseñadores… Tengo que salir, me pondré un traje de Chanel o de Dior … Sería estupendo. Me amiga riendo me responde ¿y qué harías si en medio de la fiesta se te termina la batería? te quedarías desnuda delante de todos.  Nos empezamos a reír pero yo seguí pensando que mi idea no era tan mala…

Creo que estamos viviendo una revolución industrial pero parece que nadie se ha dado cuenta. La crisis en la que estamos inmersos, lo único que evidencia es la ausencia de puestos de trabajo pero en el fondo lo que necesitamos  es reciclarnos.

Hace más de 15 años que no veo ni una sola tienda de reparación de electrodomésticos por ejemplo. Ahora los aparatos son de usar y tirar. Nos dan una garantía por 10 años que es justo el tiempo que suele durar el aparato y cuando se nos rompe resulta tan complicado arreglarlo que lo compramos nuevo.

Y qué ocurre con los automóviles?. Antaño la profesión de mecánico era muy rentable máxime, si eras uno  bueno. Ahora en los talleres solo saben sustituir partes del coche por otras nuevas. Los coches ya no se arreglan como antes.

Poco a poco los libros se están sustituyendo por los e-bock, yo tengo uno y a pesar de que sigo comprando libros para mi madre que dice que sigue prefiriendo leer al estilo antiguo, pienso que eso también pasará y la industria del libro se transformará (o cerrará) como le ha pasado a la industria de la música.

Se podrían poner miles de ejemplos de oficios que han desaparecido.  Y me da la impresión que la destrucción es más rápida que la creación.  Necesitamos crear nuevas ocupaciones, nuevos oficios y para eso se necesita imaginación y algo de osadía.  

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