Pequeños dones

(Imagen: http://librosfera.blogspot.com/2008/01/el-increble-nio-comelibros.html)

Hoy he terminado el libro de Kate Morton “El jardín olvidado” (lo recomiendo). La protagonista ‘La Autora’ escribía cuentos fantásticos para niños. Esto hizo que recordara mi primer libro. 

Cuando tenía unos cinco o seis años me regalaron un libro de cuentos. Eran un gran libro, al menos eso me parecía desde la percepción de una niña de esa edad. Tenía unas grandes tapas de cuero y yo, que no sabía leer, lo llamaba el libro  rojo. Cada cuento se adornaba con preciosas ilustraciones que me hacían soñar en hadas, príncipes, bosques encantados y brujas malvadas.

Recuerdo que seleccionaba el cuento por el número de páginas que tuviera. A  más páginas, más interesante.  Obviamente, me lo leía mi madre.

Ya de mayor me pasaba lo mismo. Los cuentos cortos no tenían mucho sentido para mí. Me gustaban los relatos con todo lujo de detalles, en los que la trama y el misterio, se prolongaban por muchas páginas. Que algo se narrara en como mucho cinco o seis páginas me parecía insuficiente, casi igualable a un prólogo. Quien me diría en ese tiempo, que muchos años después, me sentaría frente al ordenador a escribir pequeñas historias que no superan las dos páginas.

Con la edad he aprendido a apreciar el don de la síntesis. Un día me di cuenta que conocía a personas que a diferencia de mi, con solo tres o cuatro palabras llenaban una conversación.  Las seleccionaban con tanta precisión que hacían soñar en lugares, momentos, olores que otros solo podíamos describir con más de una página.

Pondré un ejemplo… Hay una película que siempre me ha gustado. Se llama “Sentido y Sensibilidad” Hay un fragmento en el que las hermanas son presentadas a un amigo, de la familia que los acoge, capitán, que sirvió en las Indias.  La pequeña de las hermanas le pregunta

– ¿Cómo son las indias orientales capitán? – El hombre se agache ligeramente y casi en susurro le responde… – el aire está lleno de especias-  Solo esa frase transporta al espectador a un mundo fantástico, de olores, sabores y aventuras. Contiene tantos matices e ensoñaciones que dan ganas de partir inmediatamente a conocerlas.

El poder de la síntesis es un don. Puede que de los menores, de esos a los que pocos le prestan atención, pero es un don.  Poder resumir en pocas palabras la vida y esencia de las cosas.  Así son los pequeños dones de la vida. Inapreciables, inadvertidos, pero que si los tienes debes ser consciente de ellos para que no se pierdan, para no malgastarlos.   

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Lo cotidiano. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Pequeños dones

  1. Raul dijo:

    De acuerdo, el poder de síntesis es un don, creo que todos conocemos a alguien incapaz de decir algo en pocas palabras, de esos que, cuando te está contando algo y llegado un momento te dice: “para no hacer esta historia tan larga” hay que responderle sin remedio: “¡demasiado tarde!”.
    Pero no es un don que deba ser necesariamente empleado todo el tiempo. Me pregunto, por ejemplo, ¿qué hubiera sido de esa extraordinarioa novela “Los miserables” si Víctor Hugo hubiera decidido utilizar esa virtud de síntesis?

  2. espejomudo dijo:

    Hola Raúl, gracias por opinar

    Los extremos no son buenos para casi nada… Los grandes pensamientos necesitan grandes palabras, grandes tiempos… Ese que mencionas, es un buen ejemplo también hay otros muchos… pero el don de la síntesis sigo pensando que es un buen don y ha de ser utilizado para que no se pierda.

    Saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s