La atención al cliente, de rebajas

(Imagen original: Internet)

Hoy viernes, después de Reyes, salí  a las tres de la tarde y como muchos se habían tomado el puente, tome el autobús para ir a mi casa con la esperanza de que las carreteras no estuvieran muy saturadas.  Eran pasadas las tres y media cuando caminaba por la calle cercana a mi casa. En la esquina hay una tienda de “Desigual”, como hoy comenzaban las rebajas y la próxima semana tengo un cumpleaños, me anime a entrar. A esa hora, en la que la mayoría están comiendo, pensé que habría poco público. En la tienda, bastante grande, había unas 7 o 8 personas más.

Me extraño que al revisar los expositores de ropa, no se me acercara ningún empleado.  Encontré un pantalón que me gustó y que estaba bien rebajado y cuando me dirigía al probador, vi en la sección masculina, una camisa y un polo de manga larga apropiados para el regalo que quería hacer. Con las tres prendas en la mano me fui al probador.

Uno abierto con un montón de ropa mal colgada que parecía no pertenecer a nadie estaba a oscuras, el de enfrente, mucho más grande y con luz, tenía la cortina corrida en señal de estar ocupado. Espere un momento y al no sentir ningún ruido, me anime a preguntar. Efectivamente estaba vacío. Las dos perchas de la pared estaban ocupadas con perchas vacías que no se habían retirado y que tuve que poner en el suelo para poder colgar mi ropa.

Salí de allí conforme con mi selección y me dirigí a la caja.  Había un chico, dependiente,  que estaba buscando en el ordenador una mercancía, que ni siquiera me miró. Apareció una chica que le dijo algo que no entendí que tampoco me hizo caso. Seguía esperando.

Cuando el dependiente termino, alargo su mano y tomo mis tres percheros.

 ¿Esto?

 ¿ Se puede cambiar o devolver? Le pregunte refiriéndome a la ropa masculina 

 Solo se puede cambiar con el ticket y con la etiqueta sin quitar, no devolvemos el dinero – Me respondió el dependiente poniendo cara de malos amigos. Lo medite un instante y afirme con la cabeza, a fin de cuentas el descuento era bueno y el regalo lo tenía que hacer. A las malas siempre podría cambiarlo por otra cosa.

  Me lo puede envolver para regalo?  

  No damos ticket regalo, pero le podemos dar un sobre regalo y dirigiéndose a la dependienta le pidió que subiera unos cuantos porque se habían terminado. Me quede pensando en que sería eso del sobre reglo pero no quise preguntar, quien quita y me “ladrara” por no saberlo.

El dependiente mal-doblando la ropa de hombre, la metió en una bolsa de papel colorista en la que aparece el logo de la tienda. Le entregue el pantalón animándome…

 ¿Para que es el sobre regalo, para que yo la envuelva?-  Le pregunte

 Si  – Me respondió el dependiente

 Yo pensaba que eso lo hacíais vosotros – le contesté.

 Lo hacemos cuando tenemos tiempo me dijo ya de muy malos modos ¿quiere el sobre o no?

En ese momento la única que estaba en la caja era yo y no comprendí  su respuesta.

 No le dije, Gracias – y salí de la tienda pensando que sería la última vez que entraría allí.

Caminando para mi casa con mi bolsa multicolor, pensé en lo desagradable que era el dependiente y que en buena lógica atendiendo así a los clientes, poco podrían vender en esa tienda. Luego analizándolo en profundidad, llegue a la conclusión de que la crisis debía haber tocado de lleno a los propietarios del comerció que se habían visto en la necesidad de reducir el personal al mínimo y que seguramente los dependientes estarían enfadados con su actual situación, de allí su mala actitud para atender a los clientes.  Por otra parte en esa tienda pocas cosas valen menos de 40 € y me pregunté por qué los dueños no bajaban más los precios, adecuándolos a la situación económica.

En resumidas cuentas, seguro que hay muchos motivos para que el dependiente me tratara tan mal y con tan poca cortesía pero ¿Qué culpa tenemos nosotros los clientes, de todo eso? Bastante tenemos, con hacer malabares para poder superar la cuesta de enero en plena crisis, par que encima, un dependiente te “ladre”.

No sé de quién será la culpa; de la crisis, de las rebajas, del mal genio del dependiente etc. pero si sé que no es del consumidor que merece el mejor de los tratos. A fin de cuentas consumiendo aportamos nuestro granito.

Los empresarios deberían tomarse mucho más en serio la situación del servicio y la atención al público. Me da, que solo se utiliza la solución sencilla, reduciendo el personal para mejorar los resultados. ¿No se dan cuenta  que contar con  buenos profesionales hace mucho más por las ventas o simplemente esa solución no les interesa?

Así nos va!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Lo cotidiano. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s