De todo un poco…

(Foto: http://browse.deviantart.com/resources/stockart/?q=Christmas&order=9&offset=336 )

Hoy como otros fines de semana me pongo a escribir.  No tengo en mente un tema en concreto. Es un fin de semana como otros y poco nuevo ha ocurrido.

Los controladores que ya están desfilando por los juzgados, no quieren hablar y algunos ciudadanos se han unido para presentar una demanda millonaria. Lástima que la demanda de los ciudadanos no pueda ir contra ellos.

El sur de España ha sido anegado, otra vez, por lluvias torrenciales y muchas familias han perdido sus cosechas y sus casas. El frio, adelantado, en el norte del país, ha puesto de manifiesto la miseria de los sin techo que buscan un refugio para calentar sus huesos  y un plato de sopa para calentar el alma.

A las puertas de la Navidad, los grandes almacenes intentan recuperar ganancias sin conseguirlo, porque dicen que los compradores se deciden poco y suelen adquirir lo más barato.  

Este año las luces de las calles y los adornos son pocas y pobres… las burbujas que se anuncian por la televisión también lo son y solo perduran los calendarios solidarios que por estas fechas llenan los kioscos.

Un policía fuera de servicio, se tira al andén del metro para rescatar a un hombre que al perder el equilibrio cae sobre la vía del tren. Lo rescata por los pelos y los dos se ponen a salvo del vagón que entra a la estación. El maquinista sufre un ataque de ansiedad al presenciar lo ocurrido

En la televisión entrevistan a un prófugo de la justicia española, refugiado en argentina, que tiene a más de uno y de dos periodistas y colaboradores  atemorizados con un posible ajuste de cuentas por hablar mal de él. Curioso… no solo se le da espacio en la televisión, además se le paga por hablar con medias verdades y atemorizar con cosas no contadas.

Se han entregado los premios Nobel con una silla vacía. Otros siguen esperando el ansiado permiso del estado, para recoger su premio, seguramente no llegará. Un grupo de mujeres vestidas de blanco con un gladiolo en la mano, son increpadas por grupos de estudiantes  animados por el gobierno  a manifestarse en contra de ellas.  Los derechos siguen siendo inhumanos en algunos países.

Después de una semana de vacaciones aprovechando el puente, me doy cuenta que los días se han marchado y he hecho muy poco. 

A punto está de marcharse un año en el que te volví a encontrar y que te volví a perder.

Sigo confiando en la suerte y por eso es el único momento del año en el que me gasto los euritos para comprar la lotería, porque soñar no cuesta y quien quita si algún día toca.

Si se hace balance, tengo que dar gracias… Sigo aquí con mi familia, tengo trabajo y salud. He vivido dos meses de alegría sin fin, que marcarán este año como especial. Tengo que dar gracias por tener un techo, calor y un plato de comida.  Cuantos hay que darían todo por contar con estos pequeños regalos que me ha dado este año que se marcha.

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